F.A.Q.

¿Qué es La Franja?

La Franja es una iniciativa de un grupo de amigos, ciudadanos normales y corrientes, para quienes la convivencia entre catalanes y el resto de españoles es una experiencia muy positiva desde muchas perspectivas: humanas, profesionales, artísticas, intelectuales, lúdicas, de amistad y muchas más. Es una experiencia muy positiva en términos históricos pero, sobre todo lo es en términos de presente y de futuro.

Los promotores de esta iniciativa queremos hacer un esfuerzo por poner en el foco de atención en lo mucho que nos une, el enorme valor acumulado en las redes de afectos y convivencia que hemos ido generando entre todos. Queremos hacer visibles estos lazos, a los que no queremos renunciar.

¿Por qué «La Franja»?

Tomamos el nombre de la comarca aragonesa, fronteriza con Cataluña, conocida con este nombre. Es una comarca de lengua catalana y de cultura híbrida, donde todo es catalán y aragonés a un tiempo, y donde se entiende muy bien como se pueden sentir simultáneamente varias identidades sin sufrir trauma alguno.

Vemos en La Franja un poderoso símbolo de lo que es toda España. Tierra de mestizaje, de fusión, de cruce de caminos. Toda España es una Franja. La Franja, es tierra fértil para la convivencia, para la interculturalidad, para las identidades múltiples, para inventar el futuro.

Lo único que La Franja NO ES: una frontera que divide y separa.

¿Qué no es La Franja?

La Franja no tiene ideología política ni quiere intervenir en el plano político ni institucional. La Franja no propone soluciones, pues no tenemos ninguna legitimidad para ello. La Franja no es un movimiento de intelectuales que buscan crear y fijar una posición pública que influya en la política. La Franja no es siquiera una Asociación, ni busca afiliaciones. La Franja es un grupo de ciudadanos que quieren invitar al resto a que expresen sus sentimientos de afecto, amistad y cariño con nuestros conciudadanos catalanes: porque esos sentimientos existen, los queremos conservar y es bueno que salgan a la luz porque son una gran verdad ciudadana que nadie está poniendo en valor.

¿Son un partido político?

No tenemos como iniciativa ningún ideario político, ni pretendemos enmendar la plana a los que, por mandato democrático, han de hablar, negociar o legislar.

Pero como ciudadanos sí creemos que España es un mosaico de pueblos donde, sin que nadie renuncie a lo que es, disfrutamos de todas las combinaciones posibles de tierras híbridas, de tierras de transición. Del mismo modo que el resto de españoles no podemos entendernos a nosotros mismos sin una dimensión catalana, del mismo modo los ciudadanos catalanes no se pueden entender a sí mismos sin sus profundos lazos de afecto, vínculos de familia, lazos profesionales, y culturales con el resto de los pueblos de España. Excluirnos los unos a los otros, alejarnos los unos de los otros sería una amputación tan dolorosa como innecesaria.

¿Pretenden ser correa de transmisión de los partidos unionistas?

No tenemos ninguna atadura ni compromiso ni agenda oculta, ni con el PP o el PSOE, ni con el resto de partidos políticos. Creemos que la sociedad civil se debe expresar en un asunto tan evidente como el terreno de los afectos, de modo libre y no mediatizado por nadie.

¿Quién está detrás de La Franja?

Detrás de la Franja no hay nadie ni nada. Todos estamos delante. Somos un grupo de amigas y amigos movidos por este deseo anticonformista frente a esta especie de pensamiento único que solo valora elementos negativos, la mayoría de las veces más míticos que reales.

¿Quién es su enemigo a batir? ¿Los nacionalistas catalanes?

Nosotros por definición no tenemos enemigos ni vamos en contra de nadie. Esta iniciativa sale a favor de lo que, sencillamente, existe: y lo que existe es una red inmensa de afectos y complicidades entre los ciudadanos de todos los pueblos de España y los catalanes. Por ello, aspiramos solamente a tener amigos y amigas y reafirmar esa amistad en el presente y a futuro entre los ciudadanos de Cataluña y del resto de España.

¿Cuál es el objetivo de La Franja?

La Franja es una iniciativa concreta, específica cuyo objetivo es invitar a ciudadanos españoles a que expresen y hagan explícito el afecto que les une a nuestros conciudadanos en Cataluña y su deseo de que esos lazos permanezcan.

¿Cómo pueden sumarse otros ciudadanos a su iniciativa?

Pondremos de manifiesto esa red de afectos a través de acciones simbólicas, pero sobre todo pidiendo a todo aquel ciudadano que se quiera expresar, que dé testimonio en nuestra plataforma de los lazos de afecto y apego que le unen con los ciudadanos de Cataluña

Como es una campaña, queremos invitar a otros ciudadanos a que se sumen a con un clic, mediante alguna de estas cuatro posibilidades, explicadas con más detalle aquí.

  • Apoyo con firma (nombre y apellidos) a la declaración de principios de La Franja.
  • Un breve comentario sobre sus lazos de afecto, amistad, profesionales, lúdicos, etc. con nuestros conciudadanos catalanes.
  • Una foto propia con un cartel con el hashtag #Querid@sCatalan@s: (y un mensaje).
  • Un vídeo casero de un minuto expresando su testimonio.

También realizaremos algunas otras acciones de carácter simbólico ya en el terreno real, que iremos anunciando oportunamente.

¿No creen que los afectos generados son tan sólidos que sobrevivirán a cualquier circunstancia, incluida la secesión?

Pensamos que no. La separación política de Cataluña y España nos dejará huérfanos a los ciudadanos a un lado y a otro: tal es la densidad de los lazos que nos unen. Pensamos sinceramente que la mejor versión de nosotros mismos, como españoles y como catalanes, se puede ir al traste si, ante todo y sobre todo no se reconocen las realidades que nos unen. Y por ello, nuestro aporte humilde, pero que creemos poderoso, es llamar la atención sobre lo que nos ha unido y nos une, no en el terreno político, geoestratégico, etc., sino en el terreno personal, profesional, humano.

¿Son la Quinta Columna para incorporar una parte de Aragón a los Països Catalans?

Para nosotros la gran riqueza de la Francha D’Aragón (que es así como se llama en aragonés), es precisamente que es única porque es híbrida, porque en ella todo es catalán y aragonés al mismo tiempo. Esa es su riqueza, esa es su personalidad, y nadie desde fuera debería intentar desnaturalizarla.

¿Se trata de abrir un cortafuegos entre Cataluña y el resto de España?

Todo lo contrario. Para nosotros La Franja Aragonesa no es un cortafuegos, una frontera que divide, sino una tierra de transición que une. Y por eso creemos que es un símbolo de lo que es toda España, pues España es una tierra híbrida y de transición. El mestizaje es realmente lo que nos une a todos los ciudadanos españoles. Y es lo que nos enseña a respetar lo diferente, al tiempo que integramos en nosotros algo de lo que es diferente. La Franja es una sana llamada a la multiculturalidad y a la diversidad como lo más propio de nuestro país.

¿Pretenden ser la Quinta Columna del españolismo en Cataluña?

No. Nosotros tenemos un respeto exquisito por lo que los ciudadanos catalanes piensan y sienten. Pero sí queremos animar, desde el resto de España, a que esta puesta en valor de los afectos, los lazos y las complicidades que nos unen a ellos encuentre una respuesta recíproca desde la propia Cataluña.

¿De dónde sale el dinero de La Franja?

El reducido presupuesto inicial de La Franja, proviene de los propios promotores, pero  confiamos en que se unan todos aquellos ciudadanos anónimos o no tan anónimos, así como entidades e instituciones que quieran y puedan invertir algo más que energía e ilusión en resaltar y reforzar los lazos de afecto e identidad compartida que unen a Cataluña y España.

¿Qué opinan del LAPAO?

La Academia Aragonesa de la Lengua va a tener un trabajo realmente interesante: más allá de la zona geográfica de La Franja, el catalán se va tornando aragonés, otra lengua romance, derivada por un lado de las lenguas ibero-romances y por otro del catalán y del occitano gascón… Preservar toda esta riqueza lingüística va a ser un trabajo complicado pero es más importante preservarla que denominar con nuevos nombres a esas complejas realidades.

¿Es una plataforma para reforzar los valores españoles frente a los catalanes?

Pues no. Los únicos valores que queremos resaltar son la amistad, el afecto, el apego, los lazos creados en el roce diario: y esos valores no tienen fronteras, son universales y connaturales a lo mejor de la naturaleza humana. Nosotros no surgimos frente a nada, sino a partir de una realidad que ya existe y cuya existencia merece ser resaltada.

¿Ustedes se sienten solo españoles, o más españoles que catalanes?

Los sentimientos de identidad son muy personales. Aquí caben todos: los que nos sentimos más vascos que españoles y los que nos sentimos más españoles que vascos, por ejemplo. Y así con todas las tierras de España.

Pensamos sin embargo que los muros que separan son peores que las tierras mestizas que unen. Que uno puede tener diversas identidades, y eso irá ocurriendo de modo creciente. Que eso enriquece, y que aferrarse a una sola identidad empobrece. El futuro se escribe en clave de diversidad y no de exclusividad. Quisiéramos despertar desde el resto de España un eco en todos los catalanes. El eco de los afectos, los apegos y el cariño creado con el roce diario. Y eso vale para todos los catalanes: los que se sienten más catalanes que españoles y los que se sienten más españoles que catalanes. Queremos que todos ellos puedan valorar positivamente, como una riqueza propia y compartida, el mundo de los afectos recíprocos entre catalanes y el resto de los españoles.

¿No creen que los afectos generados son tan sólidos que sobrevivirán a cualquier circunstancia, incluida la secesión? 

Pensamos que no. La separación política de Cataluña y España nos dejará huérfanos a los ciudadanos a un lado y a otro: tal es la densidad de los lazos que nos unen. Pensamos sinceramente que la mejor versión de nosotros mismos, como españoles y como catalanes, se puede ir al traste si, para empezar no reconocemos las realidades que nos unen. Algunos están construyendo un auténtico muro entre unos y otros: si las cosas se hacen mal terminaremos separados por ese muro.

Y por ello, nuestro aporte humilde, pero que creemos poderoso, es llamar la atención sobre lo que nos ha unido, lo que nos une y nos debe seguir uniendo, no en los complejos mundos de la economía, la política o la geoestrategia, etc., sino en el terreno personal, profesional, humano.

¿Cuál es su posición con respecto al «derecho a decidir»?

En este momento, —cuando más que diálogo hay monólogos paralelos, más que partir de lo que une, se parte de reproches—, no nos gustaría que nos dieran a elegir entre nuestro ojo izquierdo y el derecho, entre mi brazo izquierdo y mi brazo derecho, entre mi pulmón izquierdo y mi pulmón derecho.

Por eso nosotros queremos movemos en un terreno mucho más a ras de tierra: cuando existe la amenaza de un mal entendimiento entre ciudadanos, mejor es, de salida, hablar de lo que une para que los malentendidos se tornen respeto y comprensión mutua. Y eso es lo que nosotros queremos hacer, resaltar el terreno positivo de lo que nos une para entendernos mejor.

¿Creen que el español está siendo maltratado en Cataluña? ¿No creen que la lengua catalana está sufriendo un acoso en su propia casa?

Estas preguntas tienen que ser respondidas por los propios ciudadanos catalanes. Por eso necesitan un marco autónomo adecuado y justo para todos ellos: para entenderse entre ellos, a partir de su propia pluralidad, en cuestiones propias de su propia convivencia.

¿Están en contra de que en Cataluña se haga una consulta sobre la independencia?

No nos corresponde a nosotros hablar de este tema, pues es una cuestión fundamentalmente política.  Pensamos que ante todo y sobre todo es necesario hablar mucho más de lo que se está hablando. Y que para hablar es bueno partir, de principio, lo que realmente nos une como ciudadanos, como son los afectos, en vez de resaltar lo que nos separa. Cuántos matrimonios se han ido al traste porque no se ha hablado, porque renunciara hablar es renunciar al cariño que se tiene?

Esa quiere ser nuestra modesta aportación al debate actual: dar oxígeno y un fundamento positivo y real a una necesaria conversación a otros niveles, a partir de señalar lo más importante: que los ciudadanos españoles queremos a los ciudadanos catalanes. Este cariño ha surgido de nuestra convivencia diaria, en el pasado, ahora y, queremos también, en el futuro.